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La historia de El Norte ha sido contada de muchas maneras. Hoy por primera vez en 32 años, su principal protagonista, Don Rodolfo Junco de la Vega Jr., nos cuenta su historia, desde cómo se inició en el periodismo hasta la batalla que enfrentó cuando su madre y sus hijos, se unieron para alejarlo de la dirección del periódico El Norte. Esta es su verdad, la que él vivió, la que él sufrió, como nunca la habíamos escuchado, y cuyo testimonio se presenta a ustedes en cuatro partes: El principio de todo Estas son las palabras de Don Rodolfo Junco de la Vega Jr. grabadas en el verano de 2005 en San Antonio, Texas. Este es un documento histórico, ya que a 32 años de haber ocurrido estos hechos, que superan lo imaginado por novelista alguno, y después de haberse negado a hablar del tema ante diversos medios de comunicación- que siempre de forma amable y correcta lo contactaron para ello-, es hasta ahora que narra esos tristísimos y lamentables sucesos. Aquí, lo dicho por Don Rodolfo: "En 1942 entro a formar parte del Departamento de Anuncios y Desplegados, a buscar nuevos clientes, a impulsar el Departamento de Ventas lo más posible, dada la reciente vida del periódico (tenía cuatro años apenas de nacido) y había que impulsar la competencia con El Porvenir, periódico que tenía muchos años de estar establecido, bien manejado por Don Jesús Cantú Leal.
En 1947 Rogelio Cantú Gómez fue nombrado gerente de El Porvenir, y yo tuve con Rogelio una muy buena amistad, competíamos muy duro, pero nos respetábamos. Rogelio, que ya murió, siempre fue un hombre honesto, muy trabajador, como competidor era duro, como amigo un gran amigo, pero entendíamos el uno y el otro que después de la taza de café o de la copa de vino que nos tomábamos, al regresar cada quien a su periódico, íbamos a tratar no nada más de ganar noticias al otro, sino superarlo en circulación y en la venta de anuncios." En 1948, su padre sufre el primer infarto "Mi padre sufrió el primer infarto; después de ese infarto, me vi en la necesidad de empezar a empaparme más y más de cómo se manejaba la empresa, en esa ausencia temporal de mi padre debido a su estado de salud. Yo me vi en la necesidad de escribir el Kaleidoscopio, columna que originalmente inició mi padre. La parte económica la llevaba Martín Navarro, quien dicho sea de paso fue uno de los pilares de la Empresa. Martín entró muy joven a Editora, en aquel entonces El Sol, en 1932, cuando El Norte aún no nacía. Ya para 1948 Martín estaba encargado de todo lo que fuese la cuestión económica. Poco a poco Martín me fue abriendo el camino, y gracias a él pude llegar a manejar eficientemente la empresa. Yo siempre he sentido mucho orgullo en decir que hice casi de todo en un periódico, fuera de sentarme en un linotipo a teclear, en las ausencias de mi padre escribía el Kaleidoscopio.Vendí anuncios, la hice de gerente, la hice de director, cuando Abelardo A. Leal Jr., que fue nuestro Subdirector, tenía un día de descanso, yo cubría su turno después de haber estado todo el día en la Gerencia del periódico, iba a la casa regularmente a las seis y media - siete de la tarde, cenaba ligero, me echaba un regaderazo y regresaba a formar parte del grupo de colaboradores en el periódico El Norte, para formarlo, ponerlo en la prensa... [sigue]
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